LECTURA CRÍTICA 1





¿Cómo será nuestra nueva vida normal? Tenemos algunas pistas
El miedo a los demás puede persistir mucho después de que termine la pandemia del coronavirus. Pero también puede haber un nuevo sentido de comunidad.



A pesar de toda la atención que se le dedica a la ciencia y a la política del coronavirus, otro factor podría ser igual de importante para moldear la vida ante la pandemia: la forma en que las personas cambiarán en consecuencia.

Existen cambios en nuestra forma de pensar, de comportarnos y relacionarnos (algunos deliberados pero muchos inconscientes, algunos temporales, pero otros posiblemente permanentes) que ya están comenzando a definir nuestra nueva normalidad.

Si bien esta crisis tiene pocos precedentes, hay ciertos patrones en la manera en que se comportan las personas y las comunidades cuando están sometidas a periodos extensos de aislamiento y peligro.

“Fue el primer invierno en el que nos dimos cuenta de que sería algo duradero, de que esa sería nuestra vida”, recordó Velibor Bozovic acerca del sitio de Sarajevo en la década de 1990 que paralizó la vida en esa ciudad bosnia. “Y de alguna manera vives. Así como la gente se está adaptando a la situación actual”.

Bozovic narró que, durante los casi cuatro años que duró el sitio, el sentido de comunidad, de historia e incluso del tiempo se transformaron. Ahora, él y otros sobrevivientes ya perciben los ecos de esa época en la pandemia de desarrollo lento, que se prevé que durará, salvo un milagro, un año o dos.

Las investigaciones respecto a los efectos de las epidemias y los sitios, junto con un cúmulo emergente de conocimiento acerca del coronavirus, nos dan algunas pistas de cómo podrían ser los próximos meses.

Nuestra capacidad para enfocarnos, sentirnos cómodos con otras personas, e incluso para pensar a futuro más de unos cuantos días, podría reducirse y tener  consecuencias prolongadas; sin embargo, también podríamos sentir el tirón de un instinto de supervivencia que puede activarse durante periodos de peligro generalizado: un deseo de sobrellevar la situación preocupándonos por nuestros vecinos. “Somos increíblemente capaces de adaptarnos a cualquier situación”, aseguró Bozovic, quien ahora es profesor de fotografía en Montreal. “No importa cuán mala sea la situación, te adaptas. Vives lo mejor que puedes”.  



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