LECTURA CRÍTICA 1
¿Cómo será nuestra nueva
vida normal? Tenemos algunas pistas
El miedo a los demás puede persistir mucho después
de que termine la pandemia del coronavirus. Pero también puede haber un nuevo
sentido de comunidad.
Por Max Fisher
A
pesar de toda la atención que se le dedica a la ciencia y a la política del
coronavirus, otro factor podría ser igual de importante para moldear la vida
ante la pandemia: la forma en que las personas cambiarán en consecuencia.
Existen
cambios en nuestra forma de pensar, de comportarnos y relacionarnos (algunos
deliberados pero muchos inconscientes, algunos temporales, pero otros
posiblemente permanentes) que ya están comenzando a definir nuestra nueva
normalidad.
Si
bien esta crisis tiene pocos precedentes, hay ciertos patrones en la manera en
que se comportan las personas y las comunidades cuando están sometidas a
periodos extensos de aislamiento y peligro.
“Fue el primer invierno en el que nos dimos cuenta de que sería
algo duradero, de que esa sería nuestra vida”, recordó Velibor Bozovic acerca
del sitio de Sarajevo en la década de 1990 que paralizó la vida en esa ciudad
bosnia. “Y de alguna manera vives. Así como la gente se está adaptando a la
situación actual”.
Bozovic narró que, durante los casi cuatro años que duró el
sitio, el sentido de comunidad, de historia e incluso del tiempo se
transformaron. Ahora, él y otros sobrevivientes ya perciben los ecos de esa
época en la pandemia de desarrollo lento, que se prevé que durará, salvo un
milagro, un año o dos.
Las
investigaciones respecto a los efectos de las epidemias y los sitios, junto con
un cúmulo emergente de conocimiento acerca del coronavirus,
nos dan algunas pistas de cómo podrían ser los próximos meses.
Nuestra capacidad para enfocarnos, sentirnos cómodos con otras
personas, e incluso para pensar a futuro más
de unos cuantos días, podría reducirse y tener consecuencias prolongadas; sin embargo,
también podríamos sentir el tirón de un instinto de supervivencia que puede
activarse durante periodos de peligro generalizado: un deseo de sobrellevar la
situación preocupándonos por nuestros vecinos. “Somos increíblemente capaces de
adaptarnos a cualquier situación”, aseguró Bozovic, quien ahora es profesor de
fotografía en Montreal. “No importa cuán mala sea la situación, te adaptas.
Vives lo mejor que puedes”.
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